por maty
Estoy cansado de sufrir la imposición del nacionalismo catalán, cada vez más excluyente. Muchos, fuera de Catalunya, creyeron que el PSC-PSOE era un partido socialista nacional, sólo por las siglas. Pues no, no lo es, es nacionalista catalán ante todo, siempre ha sido así, mas estos años estaba en la oposición en Cataluña, motivo por el cual tantos callaron todos estos años, muchos de los cuales ahora se solidarizan con el nuevo manifiesto antinacionalista.
Pero no sólo he de padecer su imposición/exclusión en mi tierra (Tarragona, Catalunya, España, Unión Europea), también he de soportar la cortedad de miras de tantos otros que han sido cómplices estos años con los nacionalismos, al consentirles sus excesos excluyentes.
Los bienpensantes tienen también su cuota de responsabilidad en el engorde del nacionalismo.
Soy catalán, como también español. El catalán y su cultura es tan mío como el castellano/español. ¿A quién quiero más? ¿A papá o a mamá? A los dos.
Igual que aquí la Historia es tergiversada continuamente desde los medios de comunicación catalanes (siendo el caso de los públicos mucho más sangrante, al ser financiados con mis impuestos), su desconocimiento fuera de Cataluña es también vergonzoso.
Cataluña nunca ha sido una nación, es un hecho incontrovertible, como lo es que desde hace poco más de un siglo el nacionalismo ha ido ganando posiciones en la sociedad catalana, envenenándolo todo. Sí, envenenando, al apostar por la exclusión, eso sí, guardando habitualmente las formas, pero por muy amable que sea, sigue siendo excluyente.
Los políticos y los medios de comunicación catalanes no son un fiel reflejo de la sociedad catalana, bilingüe y cada vez más diversa y plural. Para ellos la lengua catalana es un instrumento de sometimiento, de dominación y de imposición, cuando debiera ser sólo un medio de comunicación y, a lo más, de integración.
El nacionalismo imperante lleva años falseando la realidad. El ejemplo más palmario es la insistencia de llamar a España como l'Estat espanyol en los medios de comunicación públicos, practicando viejas políticas goebbelianas.
Otro tanto sucede con: Países Catalanes, término fruto de la megalomanía nacionalista, la cual sólo se diferencia del expansionismo nazi en que no tiene verdadero fin territorial, pero sí cultural.
Mientras piden el respeto al catalán fuera de Cataluña, son incapaces de otorgárselo al castellano/español: hasta hace bien pocas semanas, la web de la Generalitat estaba sólo disponible en catalán (el enlace a la versión en castellano no funcionaba). Lo subsanaron, no así con la del Parlament, dónde el inglés tiene más espacio que el español (el cual es mínimo).
No hace demasiados años, el diputado del PP Josep Curto (Tortosa, Tarragona), portavoz parlamentario por entonces del PPC, tuvo la osadía de utilizar el castellano/español en una sesión parlamentaria. ¿Qué sucedió? Un fuerte abucheo generalizado.
Lo peor no fue el abucheo no, lo peor es que el PSC e Iniciativa-els Verds (IU) fueron parte activa, esa es la cruda realidad.
Semanas atrás, el alcalde convergente y nacionalista de Tarragona, Nadal (amigo y tertuliano de Luis del Olmo) impidió a una concejal socialista (y senadora) expresarse en castellano en el pleno. Respuesta del portavoz del PPC: "donde las dan las toman", riéndose. Patético.
Sí, Nadal puede ser muy amable en las formas, pero su proceder es injustificable. Reconozco su buena gestión municipal, pero también denuncio su nacionalismo excluyente.
Muchos catalanes han permitido esos desmanes con su pasividad y silencio, "atemorizados" desde los medios. Quien discrepa es acusado de fascista, español o mal catalán. Ese vilipendio generalizado no es plato de buen gusto, y es uno de los motivos por el cual sigo ocultando mi identidad tras el nick de maty, mas la verdadera motivación es el temor a las posibles consecuencias laborales/profesionales/empresariales.
Lo "más gracioso" de todo, es que yo mismo no me siento excluido. Pero sí me siento solo ante la defensa de los que sí son excluidos, cuando ellos mismos no reclaman sus derechos.